Jueves Santo 2026
Llegamos al Jueves Santo,
estamos en el umbral del Triduo Pascual de esta Semana Santa 2026,
y hoy la Iglesia celebra la Fiesta Litúrgica de "Jueves
Santo en la Cena del Señor"
El Triduo Pascual no son
3 días de conmemoraciones aisladas, es la unidad indivisible dentro de estos 3
días, Jueves
Santo, Viernes Santo y Sábado Santo. Hoy es un día de
varias celebraciones, porque recordamos esta noche cuando revivimos lo que se
conoce como "La Última Cena" y allí justo antes de empezar
esa cena muy especial, Jesús se paró de la mesa y les lavó los pies a sus
discípulos, simbolizando la necesidad de que ellos también se sirvan y se amen
unos a otros, demostrándonos Su amor y entrega por la humanidad.
3 sabiendo Jesús que el Padre había
puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios,
4 se levantó de la mesa, se sacó el
manto y tomando una toalla se la ató a la cintura.
5 Luego echó agua en un recipiente y
empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía
en la cintura.
6 Cuando se acercó a Simón Pedro, este
le dijo: «¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?».
7 Jesús le respondió: «No puedes
comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás».
Luego de ese gesto de humildad
Jesús regresó y se sentó en la mesa para Instituir la Eucaristía, ese
mismo Niño Jesús que nació en Belén,
la Casa del Pan, ahora está glorioso y presente en la Hostia Consagrada,
es verdadera carne y verdadera sangre de Cristo, como el sustento que nos lleva
a la vida eterna.
14 Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa
con los Apóstoles y les dijo:
15 «He deseado ardientemente comer esta
Pascua con ustedes antes de mi Pasión,
16 porque les aseguro que ya no la comeré más
hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios».
17 Y tomando una copa, dio gracias y dijo:
«Tomen y compártanla entre ustedes.
18 Porque les aseguro que desde ahora no
beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios».
19 Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió
y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por
ustedes. Hagan esto en memoria mía».
20 Después de la cena hizo lo mismo con la
copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se
derrama por ustedes.
21 La mano del traidor está sobre la mesa,
junto a mí.
22 Porque el Hijo del hombre va por el camino
que le ha sido señalado, pero ¡ay de aquel que lo va a entregar!».
23 Entonces comenzaron a preguntarse unos a
otros quién de ellos sería el que iba a hacer eso.
24 Y surgió una discusión sobre quién debía
ser considerado como el más grande.
25 Jesús les dijo: «Los reyes de las naciones
dominan sobre ellas, y los que ejercen el poder sobre el pueblo se hacen llamar
bienhechores.
26 Pero entre ustedes no debe ser así. Al
contrario, el que es más grande, que se comporte como el menor, y el que
gobierna, como un servidor.
27 Porque, ¿quién es más grande, el que está
a la mesa o el que sirve? ¿No es acaso el que está a la mesa? Y sin embargo, yo
estoy entre ustedes como el que sirve.
28 Ustedes son los que han permanecido
siempre conmigo en medio de mis pruebas.
29 Por eso yo les confiero la realeza, como
mi Padre me la confirió a mí,
30 Y en mi Reino, ustedes comerán y beberán
en mi mesa, y se sentarán sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
Si se lee con atención los
versículos que se acaban de mostrar, en esa misma cena, La Cena del Señor
como también se le conoce Jesús establecido la misión apostólica, allí los apóstoles
fueron llamados a ser los pastores del pueblo de Dios, se les encargó a guiar y
administrar los sacramentos, convirtiéndose así ellos mismos en Sacerdotes.
Este día subraya la interconexión entre la Eucaristía y el sacerdocio en la
vida de la Iglesia. Ese es el amor de Dios que nos ama infinitamente y tanto
que Jesús se entregó por nosotros para que nos podamos salvar.
Luego de culminar la cena,
Jesús con sus discípulos, a excepción de Judas, se marcharon a rezar al Huerto de
Getsemaní, sabía que se acercaba su hora y que sería traicionado por Judas,
empezando su Pasión. La angustia era tan grande que Jesús sudó gotas de sangre,
y a pesar de ser el Hijo de Dios, que sabía que debía pasar por ese trago tan
amargo de extremo dolor, nos enseñó a confiar siempre en el Padre (Dios) y respetar
su voluntad.
40 Cuando llegaron, les dijo: «Oren, para no
caer en la tentación».
41 Después se alejó de ellos, más o menos a
la distancia de un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oraba:
42 «Padre, si quieres, aleja de mí este
cáliz. Pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya».
43 Entonces se le apareció un ángel del cielo
que lo reconfortaba.
44 En medio de la angustia, él oraba más
intensamente, y su sudor era como gotas de sangre que corrían hasta el suelo.
¡Vivamos este Triduo Pascual
sin olvidar los Ecos del Pesebre!
Los invitamos a visitar los siguientes enlaces para
profundizar más sobre estos temas:

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