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Ruta a la Navidad junto al Padre Acosta - Bautismo del Señor
Comentario del evangelio del Bautismo del
Señor (Ciclo A) (Mt.3:13-17). “Éste es mi
Hijo, el amado, en quien me he complacido”. Por el Bautismo, Cristo se hace
presente en nuestras vidas, para atraer a la fe y al amor a quienes nada o muy
poco saben de su misericordia y su paz.
Se acaba el Tiempo de Navidad
con la solemnidad del bautismo de Jesús en el Río Jordán; ahí comenzó su vida
pública. Todos estamos sorprendidos, no sólo Juan el Bautista. Si eres tú
el que me tiene que bautizar a mí, no yo a ti. Pero el Señor le dijo,
déjalo, que tenemos que cumplir en este momento toda la justicia; toda la
justicia quiere decir que la ley, la Torá, se cumple en ese momento.
Moisés vio la tierra
prometida pero no pudo entrar. Jesucristo está en el Jordán, que es
precisamente el río donde tenía que entrar a la tierra prometida. Él asume
los pecados de todos los hombres, no es pecador. No necesita que se le perdonen
los pecados como pasaba con los demás. Juan daba un bautismo de
penitencia, la gente le confesaba sus pecados y los purificaba con el
agua. Ahora Jesucristo asume lo que hacen ellos todos, pero sin ser
pecador. Él no es pecador, pero ¿por qué asume los pecados de todos nosotros en
ese momento? El Papá Benedicto XVI dijo, ahí lo dice, que el Señor allí
asumió los pecados de toda la humanidad desde Adán hasta el final de los
tiempos. Y cargó con ellos y después se los entregó al Padre Celestial en
la cruz.
Gracias Señor. Y Él
estuvo entregado aquellos tres años pensando en ese día grande, ese fuego que
quería traer a la Tierra. Ese día en el que Él quería ser bautizado, ese
bautismo en la cruz por la salvación de toda la humanidad. Porque cuando
derramó toda su sangre, esa sangre nos ha liberado. Todos somos hijos de
Dios y todos debemos buscarlo a Él como único Salvador. Vamos a decírselo
hoy, gracias. Y vamos a empezar el tiempo ordinario a partir de mañana lunes
con esa convicción de que en lo pequeño y en lo de cada día está la
santidad. Que así sea.
“El Bautismo nos libera del
pecado y nos hace hijos de Dios” Papa León XIV (Extractos desde el Angelus11 de enero 2026)
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