Gracias, Señor, porque quisiste
quedarte con nosotros.
Instituiste la Eucaristía en el
Jueves Santo.
Hiciste el milagro de convertir el pan en tu cuerpo y el vino en tu sangre y de
darle el poder a aquellos apóstoles para que lo repitieran y lo hicieran
presente hasta el final de los tiempos.
Hoy es un día en que vamos a
celebrar tres cosas. Primero, ese detalle de humildad que tuviste con los
apóstoles, les lavaste los pies siendo tú el maestro. En segundo lugar, la
Eucaristía, toma, cómeme, nos dices: Esto es mi cuerpo, Amén. El cuerpo de
Cristo, Amén. Y el sacerdocio ministerial para que pudiera hacerse este
sacrificio y entregar la comunión a los fieles en gracia de Dios hasta el final
de los tiempos. Gracias, Señor, porque esta es la locura del amor de un Dios
que nos ama infinitamente. Me ha siempre impresionado, a Jesús, sus palabras en
la
Última Cena cuando le dijiste a los apóstoles: Así, como el Padre me ama a mí y yo lo amo a Él, los amamos a ustedes.
¡Qué maravilla! Y las palabras que le dijiste a los apóstoles. Ámense los unos
a los otros como yo los he amado, y en eso, conocerán que son mis discípulos. Que
así sea para todos los cristianos.
De hoy en adelante, Señor, que aprendamos a
ser verdaderos hijos tuyos y te invitemos en esa entrega total.
Gracias.
“Comentario del
Jueves Santo. “Si yo, que soy el Señor y el Maestro, os he lavado los pies,
vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros”. Aprendamos a dejarnos
salvar por Jesús, a acompañar a los demás en su camino y a adorar a Cristo en
la Eucaristía.” Padre Acosta (Threads 02-04-26)
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