III Domingo de Pascua

  Estamos entrando a la tercera semana del Tiempo de Pascua con el III Domingo de Pascua y la liturgia de hoy nos invita a caminar junto a dos discípulos que se alejan de Jerusalén con el corazón entristecido. El Evangelio de Lucas 24, 13-35 nos narra el encuentro de Cleofás y su compañero con un "forastero" que les explica las Escrituras mientras caminan. Este evangelio aunque ya tiene unos dos mil años desde que fue escrito se puede identificar con muchas personas, por lo menos en algún momento de sus vidas, cuando piensan que Jesús no está con ellos y es que no lo sienten cuando lo tienen al lado, como les pasó a estos 2 discípulos que caminaban junto a Jesús Resucitado pero algo impedía que lo reconocieran.
  Evangelio según San Lucas 24:15-16
  15 Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos.
  16 Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran.

  Cuando uno está con una ausencia de Jesús, Dios, se está triste, así como les ocurrió a estos 2 discípulos, ellos lo recordaban era a Jesús crucificado, pensaba que les había fallado, estaban tristes, siguen sin reconocer que Jesús está a su lado escuchándolos. Aunque la vida nos parezca sin sentido, cuando estamos sin esperanza y que creemos que Jesús no nos escucha, es bueno saber que Dios siempre escucha y está junto a nuestro lado, somos nosotros los que no lo vemos, tenemos algo en los ojos que hace que no le reconozcamos.
  Evangelio según San Lucas 24:15-17
  17 Él les dijo: «¿Qué comentaban por el camino?». Ellos se detuvieron, con el semblante triste,

  Jesús "los reprendió por su resistencia a creer" (S. León Magno, Sermo 1 de ascensione Domini 3), ellos seguían sin darse cuenta de que caminaban junto a Cristo.
  Evangelio según San Lucas 24:25-26
  25 Jesús les dijo: «¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas!
  26 ¿No será necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?»

  Finalmente estos 2 discípulos reconocieron a Jesús cuando se sentaron en la mesa y Él tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se los dio, en ese momento Jesús les ha abierto la inteligencia y el corazón: «Sus corazones, por Él iluminados, recibieron la llama de la fe y se convirtieron de tibios en ardientes, al abrirles el Señor el sentido de las Escrituras. En la fracción del pan, cuando estaban sentados con Él a la mesa, se abrieron también sus ojos, con lo cual tuvieron la dicha inmensa de poder contemplar su naturaleza glorificada» (S. León Magno, Sermo 1 de ascensione Domini 3).
  Evangelio según San Lucas 24:30-32
  30 Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio.
  31 Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista.
  32 Y se decían: «¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?».

  Jesús verdaderamente está presente en la Eucaristía, aprovechemos ese regalo que nos dejó, tengamos el alma limpiar para recibirlo en nuestros corazones.

  Estos 2 discípulos nos recuerdan como llegamos De los Pastores A los Discípulos, el artículo de nuestra sección Des Esto A Esto. Los pastores se pusieron en camino al encuentro con el Niño Jesús, los discípulos se pusieron en camino para anunciar la Buena Noticia (Evangelio), Jesús ha Resucitado, Jesús está Vivo, y camina junto a nosotros, nos escucha siempre.
  15 Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado».
  Evangelio según San Lucas 24:33
  33 En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos,
 
"Ser discípulo es más que recordar el nacimiento del Niño Jesús, es reconocer que Jesús camina con nosotros, incluso cuando no nos damos cuenta."
 
  El camino que comenzó para unos sencillos hombres (los pastores) a una gruta en Belén, es ahora el camino de los discípulos para contar la Buena Noticia. Al igual que los pastores fueron testigos de la Encarnación, Cleofás y su compañero se convierten en los discípulos testigos de la Resurrección al reconocerle "al partir el pan". Ese momento de revelación los transforma: dejan de huir de Jerusalén y regresan corriendo para anunciar que el Señor ha resucitado. Han pasado de ser seguidores confundidos a ser discípulos misioneros.

"Ser discípulo es tener la valentía de los Pastores para ir a buscar a Jesús y la sensibilidad de los Discípulos de Emaús para reconocerle en lo cotidiano. En Navidad celebramos que Dios se hizo hombre; en Pascua celebramos que ese Hombre se quedó para siempre con nosotros. El camino que empezó en el portal de Belén no termina en el sepulcro, sino que vive en cada mesa donde compartimos la fe."

  Este III Domingo de Pascua nos recuerda que todos estamos en ese camino. Te invitamos profundizar en estos temas visitando los siguientes enlaces:

Ilustración artística y mística en formato cuadrado (1:1) de la serie 'De Esto ➔ A Esto', que fusiona orgánicamente dos escenas sin un corte central. A la izquierda, el interior de la Gruta de la Natividad bajo una noche estrellada con la brillante Estrella de Belén; muestra a la Virgen María, San José y el Niño Jesús en el pesebre, rodeados por pastores arrodillados. En el centro, un grupo de figuras muestra una transición fluida donde los pastores se transforman visualmente en discípulos. A la derecha, un paisaje soleado de Galilea con el lago y olivos, donde un Jesús adulto predica a un grupo de discípulos sentados que lo escuchan con reverencia. La luz transiciona suavemente de la noche de Navidad al día de la predicación

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