De la Gruta de Navidad ➔ A la Cueva del Santo Sepulcro
Hoy en De Esto ➔ A Esto, de Ecos
del Pesebre, en el Tercer Domingo de Cuaresma abordaremos el misterio
de Dios que se esconde dentro de la tierra para elevarnos al cielo, como la
primera morada de Jesús fue dentro de una cueva de piedras que se conoce como
la Gruta de Navidad o la Gruta de la Natividad donde se escuchó
el primer llanto del Niño Jesús en
Belén nos lleva después a la última morada de Jesús en la Cueva del Santo
Sepulcro en Jerusalén también de piedra.
Jesús nació y resucitó entre piedras, y
también construyó su Iglesia sobre piedra; eligió a un hombre cuyo nombre
significa "Piedra", a San Pedro como la roca sobre la que se
edificaría.
18 Y
yo te digo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el
poder de la Muerte no prevalecerá contra ella.
19 Yo
te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra,
quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado
en el cielo».
El nombre de a quien conocemos como San Pedro
es bien interesante porque en un principio se llamaba Simón, luego Jesús le
pone "Pedro" que está relacionado con "Piedra",
"Roca", ya que viene del griego "Cefas".
La primera y última morada de Jesucristo en
la Tierra nos muestran como la geografía del terreno habla de refugio dentro de
la tierra, Dios no se queda en la superficie de nuestra existencia, habita
dentro de ella.
"Mientras que la Gruta y el Santo Sepulcro son
lugares físicos de piedra, la Roca Espiritual es Cristo mismo. San Pedro no es
quien nos salva por sus propios méritos, sino que es el guía que nos entrega
las "llaves" (los sacramentos y la Palabra) para que podamos entrar
en el misterio de Dios."
Para conocer más sobre este estas referencias de la sección De Esto ➔ A Esto o de Ecos del Pesebre, puede ir a los siguientes enlaces:
"No podemos contemplar al Niño Jesús en el pesebre sin mirar, con esperanza, al Redentor en la Cruz. La Cuaresma y la Pascua no son un desvío en nuestra ruta, sino el cumplimiento de la promesa que nació la noche de Navidad.
Si el Adviento nos prepara para recibir la Vida, la Cuaresma nos prepara para celebrar su victoria sobre la muerte"

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