Jueves Santo en la Cena del Señor
Hoy jueves de la Semana Santa,
se celebra el “Jueves Santo en la Cena del Señor” en donde se
recuerda la cena que tuvo Jesús con sus apóstoles, y esta sería la última cena
que tendría Jesucristo antes de empezar su pasión, por lo que también a este
hecho se le llama “La Última Cena” y lo que la hace tan especial
es que Jesucristo conociendo que ya acercaba su tiempo en la Tierra como
hombre, nos da el gran regalo de instituir la Eucaristía que es el maravillosos
milagro que aunque Él parte al cielo para estar junto a su Padre, también se
queda entre nosotros en carne y sangre porque en la Eucaristía ocurre lo que se
conoce como “Transubstanciación” que es cuando el pan y el vino
se transforman en el cuerpo y la sangre de Jesucristo, este momento crucial
ocurre con la consagración del pan y el vino que hace un sacerdote católico convirtiéndolos
en verdadera carne y sangre de Cristo durante la Plegaria Eucarística, para que
luego los fieles católicos que cumplan con ciertos requisitos puedan recibir esa
carne y sangre con la “Comunión”. Cristo está vivo y presente de forma real y se
ofrece en sacrificio por nuestra salvación.
17 El primer día de los Acimos, los
discípulos fueron a preguntar a Jesús: «¿Dónde quieres que te preparemos la
comida pascual?».
18 El respondió: «Vayan a la ciudad, a la
casa de tal persona, y díganle: «El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a
celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos».
19 Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y
prepararon la Pascua.
20 Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce
21 y, mientras comían, Jesús les dijo: «Les aseguro
que uno de ustedes me entregará».
22 Profundamente apenados, ellos empezaron a
preguntarle uno por uno: «¿Seré yo, Señor?».
23 El respondió: «El que acaba de servirse de la
misma fuente que yo, ese me va a entregar.
24 El Hijo del hombre se va, como está escrito de
él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le
valdría no haber nacido!».
25 Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó:
«¿Seré yo, Maestro?». «Tú lo has dicho», le respondió Jesús.
26 Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la
bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen y coman, esto
es mi Cuerpo».
27 Después tomó una copa, dio gracias y se la
entregó, diciendo: «Beban todos de ella,
28 porque esta es mi Sangre, la Sangre de la
Alianza, que se derrama por muchos para la remisión de los pecados.
29 Les aseguro que desde ahora no beberé más de
este fruto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el
Reino de mi Padre».
30 Después del canto de los Salmos, salieron hacia
el monto de los Olivos.
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