De la Estrella Belén ➔ A la Luz en Tabor

  Es Segundo Domingo de Cuaresma y continuamos con De Esto A Esto, en Ecos del Pesebre, hoy veremos como la luz que anunció la llegada del Niño Jesús en Belén, hoy nos revela Su gloria en el monte Tabor.
 
  El camino de nuestra fe no es una serie de eventos aislados, sino un eco continuo que resuena desde la gruta en Belén hasta las cimas más altas de nuestra vida espiritual. Este Segundo Domingo de Cuaresma, el evangelio (Mt. 17:1-9) nos invita a subir a un monte alto para ser testigos de una transformación asombrosa.
  1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado.
  2 Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.
  3 De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús.
  4 Pedro dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantará aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
  5 Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo».
  6 Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor.
  7 Jesús se acercó a ellos, y tocándolos, les dijo: «Levántense, no tengan miedo».
  8 Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo.
  9 Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».
 
  Este evento que se acaba de narran se conoce como La Transfiguración en donde Jesús revela su identidad divina a los apóstoles, y como ocurrió en el Bautismo del Señor, Dios, se refiere a Jesús como "Hijo muy querido" (Mt. 3:17). Este evento fortaleció la fe a los apóstoles y los ayudó a afrontar la pasión y muerte de Jesús que estaba por suceder pero ahora tenían la seguridad que resucitaría, Jesús siempre cumple su palabra. La Transfiguración nos invita a profundizar la relación con Dios, la aparición de Moisés y Elías también simboliza la continuidad entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, reafirmando la misión de Jesús en la historia de la salvación.
 
  En la Cuaresma nos preparamos durante 40 días como recordatorio de los 40 días que pasó Jesús en desierto siendo fiel al Padre (Dios) y venciendo las tentaciones. Estamos preparándonos para la Pascua, Jesús venció la muerte y vive eternamente junto al Padre. La Transfiguración ocurre como un "anticipo" de la victoria final para que, al llegar los días oscuros de la Pasión, no olvidemos quién es Él. Según varios estudios y la tradición de la Iglesia, La Transfiguración ocurrió 40 días antes su la Pasión de Cristo y la Fiesta Litúrgica de La Transfiguración (6 de agosto) ocurre 40 días antes de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre).
 
  A medida que avanzamos en nuestra cuenta cuaresmal, el Tabor se levanta frente a nosotros; es el recordatorio de que los esfuerzos, el ayuno y la oración de estos 40 días tienen el propósito de transfigurar nuestro propio corazón.
 
  Cuando nació el Niño Jesús vimos como la luz iluminó Su llegada con la luz de la gloria del Señor que envolvió a unos Pastores mientras un ángel junto a un coro celestial les anunciaban sobre el nacimiento de El Salvador (Lc.2:8-11), luego también vemos como los Reyes Magos al ver la Estrella de Belén o Estrella de Navidad, la siguieron sabiendo que los guiaría hasta donde se encontraba el Niño Jesús (Mt. 2:1-2). Hoy esa luz sale del propio Jesús que destruyó la muerte y hace brillar la luz de la vida eterna por medio del Evangelio (2Tm. 1:10).

  “La Transfiguración anticipa la luz de la Pascua, acontecimiento de muerte y de resurrección, de tinieblas y de luz nueva que Cristo irradia sobre todos los cuerpos flagelados por la violencia, sobre los cuerpos crucificados por el dolor, sobre los cuerpos abandonados en la miseria. El Redentor transfigura así las llagas de la historia, iluminando nuestra mente y nuestro corazón. #EvangelioDeHoy (Mt 17,1-9)” Papa León XIV (x.com 1-03-26)
 
"La estrella en Belén nos puso en marcha, mientras que la luz del Tabor nos da la fuerza para llegar a la meta. No tengamos miedo del desierto, porque el final del camino no es la arena, es la Luz eterna."
 
  Para conocer más sobre este evento, la sección De Esto A Esto o de Ecos del Pesebre, puede ir a los siguientes enlaces:

"No podemos contemplar al Niño Jesús en el pesebre sin mirar, con esperanza, al Redentor en la Cruz. La Cuaresma y la Pascua no son un desvío en nuestra ruta, sino el cumplimiento de la promesa que nació la noche de Navidad.
Si el Adviento nos prepara para recibir la Vida, la Cuaresma nos prepara para celebrar su victoria sobre la muerte"

Composición visual que une la Estrella de Belén sobre el pesebre con la luz resplandeciente de la Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor, simbolizando la progresión de la fe


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